Deuda histórica: Un Oscar para Barry Gibb y los Bee Gees

Deuda histórica: Un Oscar para Barry Gibb y los Bee Gees

Por Martha Colmenares

Capítulo 208

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Introito

Es una verdad incontestable que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas contrajo una de sus deudas históricas más flagrantes en 1978, al omitir de las nominaciones a los Premios Óscar las canciones de la banda sonora de ‘Saturday Night Fever’, existiendo argumentos suficientes que justifican por qué la Academia debería enmendar este agravio otorgándole un Óscar Honorífico a Barry Gibb en representación de los Bee Gees, el hermano que ha sobrevivido a Robin y Maurice Gibb. Un álbum que llegó a batir récords en ventas y  se mantuvo  en la cima del Billboard 200 durante 24 semanas consecutivas. 

Negar la postulación a himnos imperecederos como ‘’Stayin' Alive’’, ‘’Night Fever’’ o ‘’How Deep Is Your Love’’ de los Bee Gees,  además, el tema ‘’If I Can't Have You’’, aun cuando interpretado por Yvonne Elliman fue también escrito por los hermanos Gibb, nada menos que  unas obras magistrales, cuatro  canciones principales de la banda sonora de la película ‘Saturday Night Fever’ que llegaron al puesto número 1 de la lista estadounidense Billboard Hot 100, constituyó un rigorismo burocrático que divorció a la Academia del mérito artístico absoluto. Entonces, no se nominó ninguna de las canciones  de la banda sonora ‘’SNF’’. 


Una  injusticia histórica, por no decir un auténtico robo para no perder el glamour.  Lo que se cuestiona,  a lo que se refiere el sentimiento de indignación  -entiéndase bien-, es que  la  Academia de Hollywood no privó a los Bee Gees de una estatuilla en una competencia justa, sino que cometió la absoluta aberración de borrarlos por completo de las nominaciones de 1978. A eso me refiero y de eso se trata.


Negarles la nominación a los Bee Gees fue intentar borrar deliberadamente el mayor logro musical cinematográfico de 1978

En otras palabras, no estamos hablando de un debate subjetivo sobre quién merecía ganar el Óscar. Estamos hablando de una ceguera cultural imperdonable. El problema no fue el veredicto, lo que resulta inadmisible y carece de toda lógica artística y técnica es que ni siquiera fueran nominados ninguna de  las canciones  ‘’Stayin' Alive’’, ‘’Night Fever’’ o ‘’How Deep Is Your Love’’ en la categoría de Mejor Canción Original. De las decisiones más criticadas en la historia de los Premios Oscar. Ignorar un fenómeno de este calibre demuestra una desconexión total  que tuvo la Academia con el verdadero impacto del cine en la sociedad. 


Ganar o perder depende del criterio de un jurado en una noche específica. Negarles la nominación fue intentar borrar deliberadamente el mayor logro musical cinematográfico del año 1978, una ceguera institucional que el tiempo se ha encargado de condenar. No  se les dió la oportunidad de ganar o perder en buena lid.


Los miembros  votantes de la Academia  demostraron un sesgo elitista y un desprecio evidente hacia a la música pop o rock pop de sintetizadores, la disco music  y los géneros afines,  al ser vistos estos géneros  como una "moda pasajera menor" o música comercial de club, no como verdadero arte cinematográfico. A destacar,  un error muy común encasillar a los Bee Gees como una banda de música disco al ser acogidos por ese estilo musical, al ser acogidos por las discotecas de élite en aquella época y por las emisoras radiales que no dejaban de tocar estos temas a petición de los oyentes,  lo que más bien era la creativa transición hacia un sonido con tanto feeling, ritmo y vibración con la que nos recrearon los Bee Gees en una de sus etapas,  que  se debió en gran parte a su amor por la música negra estadounidense, por ende a su creatividad, y al saber reinventarse. Así pues, -sin ánimo de descalificar- prefirieron nominar canciones que hoy están prácticamente en el olvido en lugar de reconocer a los temas que redefinieron la industria del entretenimiento. 


Un error histórico que cambió las reglas: El descontento generalizado por este histórico desaire (que también dejó fuera a la canción "Theme from New York, New York" de Liza Minnelli ese mismo año) obligó a la Academia a modernizarse rápidamente.  Resulta que al año siguiente, Donna Summer ganó con "Last Dance".


Un Óscar Honorífico a Barry Gibb y los Bee Gees sería la reivindicación de un imperdonable de la Academia.

Sería el reconocimiento definitivo a un genio que no sólo musicalizó una época, sino que cosió sus melodías en el tejido mismo de nuestras vidas.  Así que -como decía al principio-, lo de otorgarle  un Óscar Honorífico a Barry Gibb no sería una dádiva tardía, sino un acto de estricta justicia poética por parte de la Academia de los Premios Óscar.


Tratándose del legado vivo: a sus 80 años, Barry Gibb es el último custodio de un catálogo musical que alteró el ADN de la cultura rock pop global. Otorgarle esta estatuilla a Barry -el último guardián de ese falsete celestial y de una hermandad inquebrantable- es saldar una deuda histórica de la Academia con la música para películas, para cine. Es encender los reflectores para aplaudir al hombre junto a sus hermanos  quienes demostraron que la música en la gran pantalla no es un mero adorno, sino el latido del corazón de la historia.


Conclusiones

Reivindicar un gesto musical que estuvo totalmente ajeno al ritmo cultural de su época es un acto de justicia histórica y arqueología cultural, por eso, a tantos años, un Óscar Honorífico no solo honraría la maestría de un compositor irrepetible y sus hermanos Robin y Maurice Gibb, sino que permitiría a la propia Academia reconciliarse con su propio pasado, enmendando un error que resulta verdaderamente inaceptable en su trayectoria.


Un tema que es preciso traer a nuestros días, lo de reclamar el anacronismo  que  privó a la cinematografía de galardonar el fenómeno musical más definitorio de una era. Esa animadversión que tuvo con unos músicos que si nos ponemos a ver sentaron precedentes, puede que hasta hayan definido una nueva era, un fenómeno cultural como fueron,  que movieron cimientos, el espíritu de su tiempo, algo así como lo que se llama el  "zeitgeist",  incomprendidos  o rechazados o simplemente ignorados por los retrógrados, los que no admitieron los cambios cuando aquel idioma universal del cuerpo en movimiento con su frenesí, para luego ser descubiertos décadas después como eslabones perdidos o genialidades adelantadas a su tiempo. Porque genialidades, eso son los Bee Gees.


En fecha anterior, en capítulos pasados, en el 21,  me refiero a este tema ampliamente (por si los mueve querer saber algo más sobre los por qué).  Ahora, mi propuesta y es de justicia, hacer valer que Barry Gibb y los Bee Gees,  merecen ser reconocidos con un Oscar honorífico.


El Premio Oscar merecido por The Bee Gees

The Academy’s Oscar deserved by The Bee Gees

Serie de reportajes. Titulo XXI

(My research work on The Bee Gees. The Bee Gees's track record)

By Martha Colmenares

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https://blogdemarthacolmenares.blogspot.com/2019/02/el-premio-oscar-merecido-por-bee-

gees.html


No se critica perder un premio, porque el arte es subjetivo. Se critica la falta de rigor histórico y la soberbia de un comité que prefirió mirar a otro lado ante una de las bandas sonoras más influyentes, perfectas e innovadoras de la historia del cine. Eso es lo que resulta inadmisible.

Por Martha Colmenares

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